PORQUE LA MEJOR FORMA DE APRENDER ES…ENSUCIÁNDOSE LAS MANOS…

  • Por qué todos los niños deberían jugar con materiales no estructurados

Siempre hemos pensado que los niños no necesitan excesivos juguetes y que a menudo disfrutan más con el envoltorio que con el propio material en sí. Pero hemos querido profundizar en esta afirmación tan sencilla, reflexionando sobre qué materiales, y que posibilidades de juego desarrollarán con cada cosa que nuestros peques se encuentren en su camino.

La realidad es que muchos de los juguetes que ha recibido el peque han acabado en el olvido a partir del segundo día. Algunos han tenido peor suerte y no suscitaron interés alguno ni al momento de recibirlo. Y unos pocos afortunados han dado para horas de juego una y otra vez.

¿Cuál es el secreto del éxito? Seguramente lo más importante es que ese juguete tenga alguna relación con su destinatario, tanto con sus intereses como con la etapa evolutiva en la que se encuentra. Vaya, que a un bebé gateador no le regalaríamos una bicicleta o a un niño de 10 años no le regalaríamos un correpasillos, ¿verdad?

Pero aparte de observar cuál es el interés del pequeño, es importante que al menos varios de los materiales que tenga el niño a su alcance sean “juguetes” no estructurados. Es decir, materiales que no tengan ningún fin concreto. Con ello nos referimos a bloques de madera, piedras, palos, cajas de cartón, etc. Como ves, no tienen ni porqué ser juguetes. En cambio, los juguetes estructurados son aquellos que tienen un fin concreto, en los que el propio material ya indica para que sirve (un puzzle, por ejemplo) o bien son juegos en los que hay instrucciones y normas claras (deportes de equipo, juegos de mesa, etc.).

¿Pero por qué es importante ofrecer materiales no estructurados? Pues porque cuando les damos juguetes a los niños con un diseño muy específico (herramientas de trabajo, tazas y platos de juguete, coches con luces y sonidos, etc.) realmente no está surgiendo el “juego simbólico” sino que es “literal o imitativo”: los niños usan esos materiales imitando lo que hacemos los adultos con ellos y usándolos literalmente para lo que sirven. Pero el juego realmente simbólico nace cuando los niños recrean algo distinto sobre un “material, juguete o artilugio”, es decir, cuando juegan a coches con piedras o esas mismas piedras se convierten en monedas, cuando a unas maderas les dan el valor de una plancha, o un teléfono…

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Abasteciéndoles de todo tipo de juguetes, uno para cada cosa y función (les compramos la cafetera, les regalamos las tacitas, o todo tipo de coches, puentes, etc.) estamos dificultando que nazca un juego de creación y se quedan sólo en la imitación.

Por supuesto que no defendemos que los juguetes no son útiles, necesarios o divertidos. Porque no se trata de elegir entre “juguetes estructurados” y “juguetes no estructurados”. Sería como decir… ¿Le compras ropa interior o de calle? o ¿le ofreces a tu hijo fruta o verdura?  Pues seguramente todo es bueno y adecuado, ¿no? junto a los juguetes clásicos de toda la vida que todos tenemos en mente, es ideal poner a su alcance materiales no estructurados.

En realidad, esto no requiere mucho de nuestra parte… porque la cosa menos pensada sirve para jugar. Incluso… sin ningún material puede surgir el juego no estructurado, solo con la imaginación.

Por si necesitáis inspiración, os dejamos algunas ideas para que podáis ver como los materiales no estructurados pueden ser de muchos tipos y cualidades.

Elementos de la naturaleza

La naturaleza es un lugar perfecto de juego, en el que todo es no estructurado. Como no hay juguetes en ella, los niños se abastecen de ella para recrear cuanto necesitan imaginar.

Suelen jugar con:

  • palos
  • piedras
  • tronquitos de todo tipo
  • piñas
  • conchas

Materiales de reciclaje

En realidad, cualquier objeto sirve para jugar de forma imaginativa, incluso aquellos que para los adultos ya no tienen finalidad y van a la basura. Por ejemplo:

  • tapones de botellas de agua
  • rollos de papel de water
  • tapones de corcho
  • botellas de plástico
  • cartones

Materiales comprados

Por suerte, cada vez más marcas y fabricantes están elaborando materiales no estructurados, que tienen un diseño cuidado, con materias primas de calidad. Materiales que en sí no son nada, pero que a través de la imaginación del niño se convertirán en lo que él necesita.

También existen muchas marcas distintas que fabrican eco-bloques. Sirven para hacer torres, crear casitas, murallas, cualquier bloque de madera puede convertirse en un coche, una persona, etc.

BENEFICIOS DE LOS JUGUETES NO ESTRUCTURADOS

Este tipo de materiales tienen un montón de beneficios para el niño:

Estimulan el pensamiento creativo: este tipo de objetos no tienen una función clara así que es el niño quien debe darles una finalidad y crear las historias que quiera.

Se adaptan a la etapa evolutiva del niño: como este tipo de materiales no tienen una finalidad concreta y están poco elaborados van a acompañar al niño durante más años porque se adaptarán a su desarrollo y cambio de intereses.

Evita la sobreestimulación: no hay luces y no hay sonidos, por lo tanto, no hay estímulos externos sino que tienen que salir de dentro del niño. A veces pensamos que si un juguete no es bastante estimulante… el niño se va a aburrir. ¡¡¡Pues genial!!!! El aburrimiento es un escenario magnífico para que la imaginación salga a escena.

Cómo motivar a tu hijo para la vuelta al cole

 

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Al igual que los adultos, los niños pueden sufrir un bajón anímico tras las vacaciones. Por eso es necesario motivarlos para la vuelta al cole.

Septiembre supone el reinicio de las rutinas escolares y muchos se enfrentarán con nuevos compañeros, nuevos profesores y nuevos retos ante los que deben prepararse con antelación.

Gracias a unos consejos muy sencillos podrás ayudar a tu hijo a vivir los preparativos y los primeros días de colegio sin miedo ni ansiedad.

Tu actitud y algunas pautas para animar al niño y reorganizar sus rutinas serán de mucha ayuda. Toma nota de estas 10 pautas para motivar a tu hijo en la vuelta al cole.

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1. Tu actitud cuenta

Aunque estés sumido en la más profunda depresión postvacacional, no es aconsejable que lo exteriorices delante de tus hijos. No puedes pedirles positividad y buen ánimo ante la vuelta al colegio si tú estás hundido porque has vuelto a tu trabajo. Los niños aprenden por imitación. Si los padres se muestran confiados y alegres ante los retos de la nueva etapa, es mucho más probable que sus hijos encaren el curso con la misma actitud.

2. Ser paciente con sus altibajos

Cuando los niños están bajos de ánimo no se muestran abatidos, como los adultos, sino irritables y con poca energía. Es bueno observar si detrás de estos comportamientos puede haber problemas de ansiedad ante el nuevo curso escolar. Si es así, al niño le ayudará que le cuentes cómo superaste tú alguna situación similar o cómo te enfrentas ahora a circunstancias que te resultan, de entrada, poco atractivas. Hay que vigilar también que los nervios ante el inicio del curso no supongan un descontrol en el terreno alimenticio.

3. Hablar sin agobiar

Los padres deben estar cerca y accesibles para cuando el niño quiera hablar de sus sentimientos y experiencias en relación a la vuelta al cole, pero no se les debe agobiar ni atosigar con preguntas. Lo más probable es que, de primeras, no les apetezca contar muchas cosas, pero se irán abriendo a medida que se sientan más relajados.

 

4. Proporcionarles información previa

Al igual que nos sucedería a los adultos si cambiásemos de compañeros, de jefe, de oficina… los niños se sienten inquietos y ansiosos ante la llegada del nuevo curso y todo lo que ello implica. Para ayudarlos debemos proporcionarles previamente toda la información de que dispongamos acerca de su nueva etapa en el colegio, pero sin hacer en ningún caso juicios de valor negativos.

5. Recordar anécdotas divertidas

Unos días antes del inicio del curso es bueno recordar con el niño anécdotas pasadas o acontecimientos divertidos que haya vivido en el colegio. Si es posible, se puede quedar también con algún compañero o incluso darse un paseo por las instalaciones del colegio.

6. Preparar la habitación conjuntamente

Además de organizar el material escolar necesario, es muy positivo que unos días antes de empezar el curso el niño colabore en la preparación de su dormitorio: despejando la mesa de estudio, colocando los juguetes del verano en su lugar, ordenando su escritorio… Es una tarea que le servirá para ser consciente de que las clases tienen un comienzo inminente.

7. Nuevos propósitos

Para que el niño se sienta motivado hacia el nuevo curso es importante hablar con él de los retos que le gustaría conseguir este año: apuntarse a una nueva extra escolar, aprender a hacer una manualidad, terminar antes los deberes… Los padres deben apoyarlo en ese propósito y mostrar toda su confianza en que lo logrará.

8. Algo para estrenar

Conviene que el pequeño pueda estrenar algo material en cada curso: una mochila, un estuche, un juego de lápices o, incluso, un corte de pelo. Es un pequeño detalle que, sin embargo, le puede ayudar a acometer el curso con más ilusión.

9. Vuelta paulatina a lo cotidiano

Durante el verano, los ritmos de comida y sueño cambian en relación al periodo escolar. Pero el curso llega y el niño debe estar físicamente preparado para ello. Es muy importante que descanse lo suficiente y que se alimente bien. En este sentido, conviene ir reinstaurando las viejas rutinas escolares unas dos semanas antes de que empiece el colegio. Lo primero a modificar será la hora de irse a la cama, después la hora de despertarse y finalmente el horario de las comidas, para ir adaptándose poco a poco, y sin brusquedades, a las nuevas exigencias del periodo escolar. Le ayudará física y mentalmente.

10. La importancia del primer día

El niño se sentirá mucho más seguro si va acompañado de sus padres el primer día de clase. En la medida en que esto sea posible, él debe tener la tranquilidad de que ese día no va a ir solo al colegio y que sus padres estarán ahí para ayudarle con su inquietud y sus miedos. En esa primera jornada es fundamental que todo se haga con calma y sin prisas para no añadir más estrés al reencuentro escolar.

Viajando con niños

“Ya viajaremos cuando sea un poco más mayor”. ¿Cuántas veces has oído esta frase en boca de los padres de un niño pequeño? Los trayectos, las colas, el equipaje… son en ocasiones la parte más incómoda de las vacaciones y mucho más si hay que sumar llantos, pañales y la hora del biberón.

Sin embargo, viajar con niños puede ser positivo tanto para ellos, como para los padres. “Quien de pequeño aprende a viajar, de adulto se desenvolverá con mayor soltura en situaciones estresantes, derribará los límites de su curiosidad y forjará recuerdos imborrables”.
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Si estás planificando una escapada con los más pequeños de la casa, en MIA-Mi Agenda Infantil te damos estos trucos y consejos que te serán muy útiles

LLEVA TODA LA DOCUMENTACIÓN

“Los menores de edad, si viajan solos o en compañía de personas que no sean sus padres, precisarán además del DNI (o pasaporte), de una carta notarial de autorización del padre, madre o tutor legal efectuada mediante comparecencia personal en una comisaría de Policía, puesto de la Guardia Civil, juzgado, notaria o ayuntamiento. Este documento puede ser requerido en caso de que los niños no compartan apellidos con los adultos o si viajan con los abuelos, tíos o amigos de la familia.”

PIERDE EL MIEDO

“El mejor consejo para viajar con niños que podemos dar es que sí, que se puede. Basta con saber cocinar un conjuro mágico a base ganas de pasarlo bien, algo de paciencia, adecuar el ritmo de nuestra expedición, ilusión por descubrir el mundo y una buena gestión de las expectativas. Viajar con niños es una experiencia fantástica que enriquece a toda la familia y ensancha la formación de nuestros hijos. “

INMERSIÓN CULTURAL

“Conocer otras costumbres y tradiciones debería ocupar un lugar destacado en las prioridades de un viaje. Para que los niños entiendan y acepten las diferencias culturales es interesante acudir a centros educativos y solicitar que os dejen interactuar con los niños. Jugar en los parques, vivir una velada especial con alguna familia o compartir la estancia en su casa son también buenas opciones para que vuestros hijos entren en contacto con los niños de otros lugares.”

EDUCA VIAJANDO

“Un viaje es una oportunidad de aprendizaje: cada nuevo contexto permite comprender y dar sentido a los nuevos conocimientos. Aprovechad el mapa para enseñarles geografía y orientación; en los paseos trabajaréis la biología y la geología; el contacto con gente local os permitirá practicar otros idiomas; los conocimientos de historia, cultura y arte se asientan al conocer los lugares donde quedan vestigios; calcular el cambio de dinero o los kilómetros que faltan para llegar ayuda a trabajar y afianzar sus conocimientos matemáticos… En definitiva, viajar es aprender.”

LLEVA EL BOTIQUÍN PREPARADO

“En el botiquín no hace falta llevar de todo por si acaso, pues en la mayoría de destinos seguramente tendréis acceso a una farmacia. Pero sí es cierto que según lo remoto que sea el lugar al que os dirigís, os compensará cargar más o menos el bolso de las medicinas. Conocer un poco el destino con antelación os puede dar una idea de las enfermedades que podéis coger y en función de eso preparar las medicinas adecuadas. Por ejemplo, si vais a una zona muy fría o con cambios de temperatura, es fácil que los niños se acatarren; si vais a una zona costera o donde hay aguas estancadas, preveníos bien contra los mosquitos; o si visitáis un país donde la comida es muy distinta, quizás los primeros días los estómagos de los peques se resientan.”

IDENTIFÍCALES

“Un complemento útil para que lleven los niños durante todo el viaje es la pulsera identificativa. Hay muchos fabricantes que hacen pulseras de silicona con el teléfono de los padres grabado incluyendo el prefijo del país. Son impermeables, no se borra la información y no producen alergias.”

PACTA LAS ACTIVIDADES

“Viajar con niños no quiere decir dejar de lado las actividades que se disfrutaban antes de viajar sin ellos. Es más, los niños deben aprender que cada persona tiene su individualidad y es una buena idea pactar que cada uno pueda hacer aquello que desea dentro de un grupo de personas. Solo es cuestión de expresar lo que cada uno quiere y de organizarse, así todos los miembros del grupo disfrutarán del viaje en familia.”

OLVÍDATE DE LAS AGENDAS

“No tener nada prefijado. Es el mejor consejo que se puede dar a una familia que viaja con niños pequeños. Las agendas pueden saltar por los aires en cualquier momento debido a las necesidades de los pequeños, así que es mejor no tener nada establecido de antemano. Por dos cosas: sólo conseguiremos que no se cumpla lo que hayamos programado, con la consiguiente frustración; y segundo, porque los niños necesitan toda nuestra atención y nuestros ritmos se tienen que adecuar a los suyos. Claro que podemos hacernos una ruta o un planning, pero debe ser de manera muy genérica no planificado en exceso. Sólo si lo hacemos de esta manera podremos disfrutar del viaje y de la compañía de los críos, lo que sin duda enriquecerá nuestra experiencia”

SALTATE LA RUTINA

“Viajar con niños no es viajar con una vajilla de cristal de Bohemia. Los pequeños viajeros son más resistentes de lo que pensamos. Mételes caña porque seguro que te sorprenderán positivamente. Nosotros siempre intentamos combinar nuestro viaje con actividades para ellos, pero generalmente, tenemos que decir que de momento se adaptan más ellos a nosotros que a la inversa. Nuestra recomendación: ¡Sáltate horarios y rutinas que para eso están las vacaciones!”

VIAJA MIENTRAS DUERMEN

“Viaja mientras duermen. Aprovecha las horas de sueño de los niños para desplazarte. Ir dormido parte del viaje le ayudará a que se le haga más corto. Reserva los vuelos para viajar por la noche, especialmente si son largos, para que vaya dormido el máximo de tiempo posible. Si son vuelos más cortos, con la hora de la siesta será suficiente. Si viajas en coche igual, intenta realizar los máximos kilómetros mientras duermen.”

MOTÍVALES

Es muy importante despertar la curiosidad de los más pequeños por el viaje que vais a realizar. Para ello, es genial involucrarlos en la planificación y preparación de la aventura. Háblales sobre lo que vais a ver, las actividades a realizar o aquello que podéis descubrir en el destino. Transmíteles ilusión, emoción…Una buena motivación es fundamental para disfrutar al máximo. Puedes enseñarles fotografías, leerles historias o dejarles que ellos investiguen por su cuenta en libros o incluso en la propia web. Así, también van a poder sugerir ideas y se sentirán parte activa de la aventura.

Por otro lado, es muy bueno darles su propia responsabilidad y su papel en la aventura, tanto antes como durante el viaje. Si son pequeños, que preparen su mochila donde van a transportar ese juguete que se llevarán, dales la oportunidad de hacer fotos de aquellos detalles que más les gusten, o encárgales que transporten algo (un plano, una botella de agua…).

HAZ TRAYECTOS CORTOS Y MUCHAS PARADAS

“A nosotros nos encanta viajar en coche. Es un modo de transporte que te da mucha libertad y eso, sobre todo cuando llevas niños pequeños, es algo a tener muy en cuenta. Procuramos que sientan y entiendan que el trayecto también es parte del viaje. Y para eso es muy importante que no se cansen. Así que cuando nosotros viajamos intentamos no hacer nunca trayectos de más de cinco horas. Que nuestro destino final está a ocho o nueve horas… pues buscamos en un lugar intermedio cosas que nos apetezca ver (que siempre, siempre hay algo) y hacemos noche por allí. Que tardamos 13 o 14 horas… pues, dos paradas. Así, ellos no se cansan de coche y van más relajados. Si ellos están contentos y relajados, pues nosotros también. Todos podemos disfrutar de trayectos placenteros y encima, descubrimos lugares nuevos.”

BAJA EL RITMO

“Como padre de dos hermosas criaturas de 3 y 1 añitos la principal recomendación que siempre doy es cambiar el chip a la hora de enfrentarte a organizar un viaje. Viajar con niños te obliga sobre todo a disminuir el ritmo de los viajes y por tanto programar más tiempo para cada actividad. Es obligado incluir alguna actividad en el programa para pequeños, como por ejemplo la visita a algún parque temático o zoológico (a mis hijos les encanta). Es muy importante priorizar los alojamientos con cocina (nosotros preferimos apartamentos) de esta manera podrás almacenar algunos alimentos para satisfacer más ágilmente las necesidades de los bebés y además de esta forma ahorrarás un buen puñado de euros. De entre todos los consejos posibles, recomiendo uno que nos ha funcionado mucho con el peque de tres años: leer cuentos, ver mapas o ver pelis del país unos días antes de partir al destino, pues sin duda le harás partícipe del viaje y le harás ver lo divertido que puede ser ese destino al que en unos días llegarás con él.”

SÉ FLEXIBLE

“Un punto a considerar a la hora de diseñar un viaje con niños es tener en cuenta esto precisamente, que vas a viajar con niños. ¿Obvio no? Pues no tanto. Hay dos extremos, los papis que diseñan viajes en los que todo son parques infantiles y actividades para niños (los padres suelen acabar agotados); y los papis que diseñan viajes llenos de monumentos, museos y visitas culturales (los niños se aburren sobremanera). Ni tanto ni tan calvo. Para que toda la familia disfrute se deben alternar los planes. Un último consejo sería no poner límites a la experiencia. Los niños se adaptan mejor que los adultos a las situaciones y muchas veces son los padres los que, con sus miedos, piensan que sus hijos no van a ser capaces de afrontar los retos del viaje. Seguro que los niños les sorprenden.”

SÉ UN POCO NIÑO TÚ TAMBIÉN

“Viajar es uno de los mayores placeres de la vida… pero viajar con niños aporta un enriquecimiento extra. Sería como aportar la sal y las especias a tus platos, en esa fórmula mágica que hace que descubras de nuevo a tu niño/a interior. Desenmascarando un sinfín de esencias no esperadas. Solo ellos son capaces de ponerte los pelos de punta y hacerte reír al mismo tiempo. Os invitamos a hacer las maletas y daros ese empujoncito que a veces se necesita para hacerlo realidad dando un pequeño paso en ese peregrinar con vuestros hijos.”

¿POR QUÉ DEJAMOS DE DIBUJAR?

Todos los seres humanos tenemos la capacidad innata de dibujar. El dibujo infantil es una parte fundamental de nuestro desarrollo hacia la comprensión del mundo que nos rodea y todos los niños dibujan, como medio de expresión y como juego. Sin embargo al llegar a la adolescencia algo hace que muchos de nosotros renunciemos a esta capacidad de representación gráfica.

 

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Ilustración de Javier Pérez

¿Por qué dejamos de dibujar?

No podemos hablar de un motivo único pero sí podemos apuntar algunos factores que sin duda tienen influencia. En primer lugar, la escuela no se ha esforzado en potenciar la capacidad de representación gráfica. Como explica Howard Gardner cuando se refiere a la teoría de las inteligencias múltiples, la educación tradicional se ha centrado en el desarrollo las inteligencias lingüístico-verbal y lógico-matemática relegando a un segundo plano todas las demás, entre ellas la inteligencia espacial dentro de la cual se incluye la capacidad de percepción y representación visual.

Por otro lado, el dibujo se ha asociado históricamente al arte y a la estética ignorando todas sus demás aplicaciones que no tienen una pretensión estrictamente artística. Esto condiciona nuestra manera de mirar nuestros propios dibujos y los que nos rodean, calificándolos de “buenos o malos” en base a cánones estéticos académicos como la proporción, el naturalismo, la composición o el equilibrio cromático. Así, a excepción de aquellos cuya manera de dibujar encaja con este canon o quienes poseen una vocación impermeable a toda crítica, la mayoría acabamos concluyendo que “no sabemos dibujar” o “no se nos da bien” y abandonamos la práctica.

¿Por qué debe preocuparnos?

También para esta pregunta hay múltiples respuestas. La primera, en la línea de lo apuntado más arriba, es que el dibujo no es exclusivamente una forma de arte. Ante todo es una herramienta comunicativa, un medio para resolver problemas, visualizar nuestras ideas, analizarlas, criticarlas, mejorarlas, crear ideas nuevas y compartirlas con otros, no un fin. Cuando observamos algo con el propósito de dibujarlo, nuestra mirada es mucho más profunda; comprendemos el funcionamiento de las cosas y proyectamos nuestro pensamiento sobre el papel. El dibujo crea la necesidad de estudiar y responder a los detalles, estimulando la imaginación y el pensamiento.

Durante siglos ha prevalecido la idea de que la imagen no es más que un complemento del texto. El mismísimo Platón era un claro opositor de la imagen y no dudaba en afirmar que el lenguaje verbal es el único vehículo de la inteligencia. Sin embargo, ahora sabemos que lo visual constituye un lenguaje por sí mismo. El lenguaje visual y el lenguaje verbal poseen cualidades y aplicaciones diferentes y el hecho de que puedan complementarse o que un mismo mensaje pueda comunicarse a través de ambos lenguajes no significa que puedan sustituirse. Para determinados mensajes el lenguaje visual es más claro, directo y rápido, como demuestra el boom de las infografías o algo tan común como las señales de tráfico.

El dibujo es la forma más sencilla y directa de construir mensajes visuales y expresarnos gráficamente. Si lo entendemos como una habilidad humana universal y lo equiparamos al lenguaje verbal, resulta evidente la incoherencia que supone que renunciemos a utilizarlo. Nadie deja de escribir porque tenga ‘mala letra’ o porque no sea un gran escritor. ¿Por qué aceptar que estos mismos motivos justifiquen el que dejemos de dibujar? Al fin y al cabo escribir y dibujar no son tan diferentes si consideramos que las letras son grafismos.

Por otro lado, en el mundo actual el desarrollo de nuestras facultades para leer, interpretar de forma crítica y construir mensajes visuales es especialmente importante ya que vivimos inmersos en una cultura dominada por la imagen. Alrededor del 80% de la información que recibimos nos llega a través del sentido de la vista y el lenguaje visual hace que un mensaje sea más atractivo, más accesible a la comprensión, más persuasivo y más fácil de recordar. Vivimos bajo el estímulo permanente de imágenes que nos llegan a través de los medios y canales de comunicación. Este bombardeo continuo de información en forma de imágenes ha hecho que aprendamos de forma autodidacta a leerlas, pero sólo de forma superficial. Por ejemplo, sabemos leer en una imagen publicitaria lo que su creador quiere transmitirnos -las cualidades del producto que nos harán desearlo- pero no somos capaces de interpretar de forma crítica la imagen publicitaria y descifrar qué ideas subliminales nos está trasladando -como estereotipos de género que consolida- o a qué estrategias puede estar recurriendo para manipularnos. La alfabetización visual, entendida como capacidad para producir y leer imágenes, debe ocupar una posición primordial entre las habilidades que ayuda a desarrollar la educación artística.

¿Cómo podemos recuperar la práctica del dibujo y mejorar nuestras competencias en el lenguaje visual?

Es sencillamente una cuestión de práctica pero no es fácil ponerse directamente a dibujar por el placer de hacerlo, lo cual nos llevaría de nuevo al terreno del arte. Si lo que queremos es que nuestros alumnos descubran el potencial del dibujo como herramienta y proceso lo lógico es proponerles actividades en las que pongan en práctica precisamente esto. Estos son algunos ejemplos:

– El bloc de dibujo: Ésta no es una actividad en sí misma sino el “contenedor” de todas las demás. Se trata de que cada alumno elija un bloc de dibujo – escogiendo cuidadosamente el formato, tipo de papel y encuadernado que le invite a dibujar – para realizar en él todos sus dibujos. El objetivo es que lo llevemos siempre encima y aprovechemos cualquier momento para dibujar. La única regla es no arrancar ninguna hoja ni borrar ningún dibujo. Mirad cómo hacía la lista de la compra Miguel Ángel.

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La lista de la compra de Miguel Ángel en 1518

– Test de creatividad: Algunos tests de creatividad como el de la imagen no sólo sirven para medir nuestra imaginación sino también para practicar el dibujo. Partiendo de una forma geométrica podemos hacer infinidad de dibujos cuya finalidad no es colgar de las paredes de ningún museo sino visualizar una idea de forma clara y comprensible para cualquiera.

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Test de creatividad

El fin último de todas estas actividades es que los alumnos pierdan el miedo a expresarse gráficamente y adquieran progresivamente mayor confianza y destreza para plasmar sus ideas visualmente sobre el papel hasta incorporar la práctica del dibujo como un medio más de expresión útil en todos los ámbitos de su vida personal, académica y profesional y en MIA, Mi Agenda Infantil, apostamos por ello.

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Ilustración de Javier Pérez

La creatividad es la inteligencia divirtiéndose

A. Einstein

¿CÓMO ENCUENTRA UN NIÑO LA FELICIDAD?

Cielo, te vas haciendo mayor. Y yo quiero enseñarte a ser persona, quiero enseñarte bien, quiero enseñarte felicidad. Quiero que entiendas, que lo personal va antes que lo material, que lo importante eres tú, soy yo, somos nosotros, y que las cosas, pueden hacer falta, o no, pero nunca te podrán dar la felicidad. Eso… lo tienes que encontrar dentro de ti, y yo te enseñaré cómo buscarlo.

 

Quizás hoy no lo entiendas, ni tampoco mañana, pero te esperaré. Te esperaré, y lo hablaremos en unos años, y aunque yo ya sé la respuesta, tú aún no la sabes, y es bonito que la encuentres.

 

Cada día, me comprometo a regalarte mi tiempo, mi pensamiento, mi sonrisa, mi cariño, mi corazón, mi dulzura, mi paciencia, y mi admiración. Me comprometo a enseñarte, que se puede sonreír saltando piedras, que se puede sorprender viendo flores de colores, que se puede sentir la tranquilidad más absoluta cerrando los ojos y escuchando el sonido de los pájaros que cantan, del agua que corre y del viento que sopla.

 

Me comprometo a enseñarte que no siempre hace falta hablar para entender, que se puede ver, oler, tocar, escuchar y transmitir. Me comprometo a enseñarte que se puede correr en la arena, y disfrutar, y liberarte; que se puede trepar a un árbol y sentir que eres capaz de mucho más; que se puede bailar, cantar, dibujar, bromear, incluso llorar; y que se puede estar sólo sintiéndote acompañado, y estar acompañado, sintiéndote sólo, y cómo los recursos naturales, pueden ser tus recursos.

 

Me comprometo a enseñarte lo que es tumbarte bajo la lluvia, a mostrarte que la felicidad se toca siendo niño, y a recordarte todas las cosas que hemos ido haciendo juntos, porque haberte acompañado mientras descubres todas esas sensaciones… quizás hoy no te lo parezca, pero… es el mayor regalo que te puedo dar, que lleva mi nombre, y que te dará la capacidad de ser feliz por dentro… y por fuera.

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Tienes que disfrutar de ese día que repentinamente se nubla y se pone a llover, tumbarte en el suelo con él y notar cómo caen las gotas en la cara, en la mano, en la ropa…y luego simplemente levantaros y mirar la marca de tu cuerpo junto al suyo en el suelo.

 

Tienes que disfrutar de ese momento en el que se le cae el bocadillo de las manos, y simplemente pararte con él, y observar cómo los pájaros se acercan a picotear. Tienes que aprovechar cada adversidad, porque de cada contratiempo nace una oportunidad de disfrutar, una ocasión única de tener momentos felices, porque muchos momentos felices, hacen vidas felices, y ese será el mejor regalo que le puedas dar.

 

LA FELICIDAD ESTÁ EN UNO MISMO.

¿LE ENSEÑAS A BUSCARLA?

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