Viajando con niños

“Ya viajaremos cuando sea un poco más mayor”. ¿Cuántas veces has oído esta frase en boca de los padres de un niño pequeño? Los trayectos, las colas, el equipaje… son en ocasiones la parte más incómoda de las vacaciones y mucho más si hay que sumar llantos, pañales y la hora del biberón.

Sin embargo, viajar con niños puede ser positivo tanto para ellos, como para los padres. “Quien de pequeño aprende a viajar, de adulto se desenvolverá con mayor soltura en situaciones estresantes, derribará los límites de su curiosidad y forjará recuerdos imborrables”.
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Si estás planificando una escapada con los más pequeños de la casa, en MIA-Mi Agenda Infantil te damos estos trucos y consejos que te serán muy útiles

LLEVA TODA LA DOCUMENTACIÓN

“Los menores de edad, si viajan solos o en compañía de personas que no sean sus padres, precisarán además del DNI (o pasaporte), de una carta notarial de autorización del padre, madre o tutor legal efectuada mediante comparecencia personal en una comisaría de Policía, puesto de la Guardia Civil, juzgado, notaria o ayuntamiento. Este documento puede ser requerido en caso de que los niños no compartan apellidos con los adultos o si viajan con los abuelos, tíos o amigos de la familia.”

PIERDE EL MIEDO

“El mejor consejo para viajar con niños que podemos dar es que sí, que se puede. Basta con saber cocinar un conjuro mágico a base ganas de pasarlo bien, algo de paciencia, adecuar el ritmo de nuestra expedición, ilusión por descubrir el mundo y una buena gestión de las expectativas. Viajar con niños es una experiencia fantástica que enriquece a toda la familia y ensancha la formación de nuestros hijos. “

INMERSIÓN CULTURAL

“Conocer otras costumbres y tradiciones debería ocupar un lugar destacado en las prioridades de un viaje. Para que los niños entiendan y acepten las diferencias culturales es interesante acudir a centros educativos y solicitar que os dejen interactuar con los niños. Jugar en los parques, vivir una velada especial con alguna familia o compartir la estancia en su casa son también buenas opciones para que vuestros hijos entren en contacto con los niños de otros lugares.”

EDUCA VIAJANDO

“Un viaje es una oportunidad de aprendizaje: cada nuevo contexto permite comprender y dar sentido a los nuevos conocimientos. Aprovechad el mapa para enseñarles geografía y orientación; en los paseos trabajaréis la biología y la geología; el contacto con gente local os permitirá practicar otros idiomas; los conocimientos de historia, cultura y arte se asientan al conocer los lugares donde quedan vestigios; calcular el cambio de dinero o los kilómetros que faltan para llegar ayuda a trabajar y afianzar sus conocimientos matemáticos… En definitiva, viajar es aprender.”

LLEVA EL BOTIQUÍN PREPARADO

“En el botiquín no hace falta llevar de todo por si acaso, pues en la mayoría de destinos seguramente tendréis acceso a una farmacia. Pero sí es cierto que según lo remoto que sea el lugar al que os dirigís, os compensará cargar más o menos el bolso de las medicinas. Conocer un poco el destino con antelación os puede dar una idea de las enfermedades que podéis coger y en función de eso preparar las medicinas adecuadas. Por ejemplo, si vais a una zona muy fría o con cambios de temperatura, es fácil que los niños se acatarren; si vais a una zona costera o donde hay aguas estancadas, preveníos bien contra los mosquitos; o si visitáis un país donde la comida es muy distinta, quizás los primeros días los estómagos de los peques se resientan.”

IDENTIFÍCALES

“Un complemento útil para que lleven los niños durante todo el viaje es la pulsera identificativa. Hay muchos fabricantes que hacen pulseras de silicona con el teléfono de los padres grabado incluyendo el prefijo del país. Son impermeables, no se borra la información y no producen alergias.”

PACTA LAS ACTIVIDADES

“Viajar con niños no quiere decir dejar de lado las actividades que se disfrutaban antes de viajar sin ellos. Es más, los niños deben aprender que cada persona tiene su individualidad y es una buena idea pactar que cada uno pueda hacer aquello que desea dentro de un grupo de personas. Solo es cuestión de expresar lo que cada uno quiere y de organizarse, así todos los miembros del grupo disfrutarán del viaje en familia.”

OLVÍDATE DE LAS AGENDAS

“No tener nada prefijado. Es el mejor consejo que se puede dar a una familia que viaja con niños pequeños. Las agendas pueden saltar por los aires en cualquier momento debido a las necesidades de los pequeños, así que es mejor no tener nada establecido de antemano. Por dos cosas: sólo conseguiremos que no se cumpla lo que hayamos programado, con la consiguiente frustración; y segundo, porque los niños necesitan toda nuestra atención y nuestros ritmos se tienen que adecuar a los suyos. Claro que podemos hacernos una ruta o un planning, pero debe ser de manera muy genérica no planificado en exceso. Sólo si lo hacemos de esta manera podremos disfrutar del viaje y de la compañía de los críos, lo que sin duda enriquecerá nuestra experiencia”

SALTATE LA RUTINA

“Viajar con niños no es viajar con una vajilla de cristal de Bohemia. Los pequeños viajeros son más resistentes de lo que pensamos. Mételes caña porque seguro que te sorprenderán positivamente. Nosotros siempre intentamos combinar nuestro viaje con actividades para ellos, pero generalmente, tenemos que decir que de momento se adaptan más ellos a nosotros que a la inversa. Nuestra recomendación: ¡Sáltate horarios y rutinas que para eso están las vacaciones!”

VIAJA MIENTRAS DUERMEN

“Viaja mientras duermen. Aprovecha las horas de sueño de los niños para desplazarte. Ir dormido parte del viaje le ayudará a que se le haga más corto. Reserva los vuelos para viajar por la noche, especialmente si son largos, para que vaya dormido el máximo de tiempo posible. Si son vuelos más cortos, con la hora de la siesta será suficiente. Si viajas en coche igual, intenta realizar los máximos kilómetros mientras duermen.”

MOTÍVALES

Es muy importante despertar la curiosidad de los más pequeños por el viaje que vais a realizar. Para ello, es genial involucrarlos en la planificación y preparación de la aventura. Háblales sobre lo que vais a ver, las actividades a realizar o aquello que podéis descubrir en el destino. Transmíteles ilusión, emoción…Una buena motivación es fundamental para disfrutar al máximo. Puedes enseñarles fotografías, leerles historias o dejarles que ellos investiguen por su cuenta en libros o incluso en la propia web. Así, también van a poder sugerir ideas y se sentirán parte activa de la aventura.

Por otro lado, es muy bueno darles su propia responsabilidad y su papel en la aventura, tanto antes como durante el viaje. Si son pequeños, que preparen su mochila donde van a transportar ese juguete que se llevarán, dales la oportunidad de hacer fotos de aquellos detalles que más les gusten, o encárgales que transporten algo (un plano, una botella de agua…).

HAZ TRAYECTOS CORTOS Y MUCHAS PARADAS

“A nosotros nos encanta viajar en coche. Es un modo de transporte que te da mucha libertad y eso, sobre todo cuando llevas niños pequeños, es algo a tener muy en cuenta. Procuramos que sientan y entiendan que el trayecto también es parte del viaje. Y para eso es muy importante que no se cansen. Así que cuando nosotros viajamos intentamos no hacer nunca trayectos de más de cinco horas. Que nuestro destino final está a ocho o nueve horas… pues buscamos en un lugar intermedio cosas que nos apetezca ver (que siempre, siempre hay algo) y hacemos noche por allí. Que tardamos 13 o 14 horas… pues, dos paradas. Así, ellos no se cansan de coche y van más relajados. Si ellos están contentos y relajados, pues nosotros también. Todos podemos disfrutar de trayectos placenteros y encima, descubrimos lugares nuevos.”

BAJA EL RITMO

“Como padre de dos hermosas criaturas de 3 y 1 añitos la principal recomendación que siempre doy es cambiar el chip a la hora de enfrentarte a organizar un viaje. Viajar con niños te obliga sobre todo a disminuir el ritmo de los viajes y por tanto programar más tiempo para cada actividad. Es obligado incluir alguna actividad en el programa para pequeños, como por ejemplo la visita a algún parque temático o zoológico (a mis hijos les encanta). Es muy importante priorizar los alojamientos con cocina (nosotros preferimos apartamentos) de esta manera podrás almacenar algunos alimentos para satisfacer más ágilmente las necesidades de los bebés y además de esta forma ahorrarás un buen puñado de euros. De entre todos los consejos posibles, recomiendo uno que nos ha funcionado mucho con el peque de tres años: leer cuentos, ver mapas o ver pelis del país unos días antes de partir al destino, pues sin duda le harás partícipe del viaje y le harás ver lo divertido que puede ser ese destino al que en unos días llegarás con él.”

SÉ FLEXIBLE

“Un punto a considerar a la hora de diseñar un viaje con niños es tener en cuenta esto precisamente, que vas a viajar con niños. ¿Obvio no? Pues no tanto. Hay dos extremos, los papis que diseñan viajes en los que todo son parques infantiles y actividades para niños (los padres suelen acabar agotados); y los papis que diseñan viajes llenos de monumentos, museos y visitas culturales (los niños se aburren sobremanera). Ni tanto ni tan calvo. Para que toda la familia disfrute se deben alternar los planes. Un último consejo sería no poner límites a la experiencia. Los niños se adaptan mejor que los adultos a las situaciones y muchas veces son los padres los que, con sus miedos, piensan que sus hijos no van a ser capaces de afrontar los retos del viaje. Seguro que los niños les sorprenden.”

SÉ UN POCO NIÑO TÚ TAMBIÉN

“Viajar es uno de los mayores placeres de la vida… pero viajar con niños aporta un enriquecimiento extra. Sería como aportar la sal y las especias a tus platos, en esa fórmula mágica que hace que descubras de nuevo a tu niño/a interior. Desenmascarando un sinfín de esencias no esperadas. Solo ellos son capaces de ponerte los pelos de punta y hacerte reír al mismo tiempo. Os invitamos a hacer las maletas y daros ese empujoncito que a veces se necesita para hacerlo realidad dando un pequeño paso en ese peregrinar con vuestros hijos.”

¿POR QUÉ DEJAMOS DE DIBUJAR?

Todos los seres humanos tenemos la capacidad innata de dibujar. El dibujo infantil es una parte fundamental de nuestro desarrollo hacia la comprensión del mundo que nos rodea y todos los niños dibujan, como medio de expresión y como juego. Sin embargo al llegar a la adolescencia algo hace que muchos de nosotros renunciemos a esta capacidad de representación gráfica.

 

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Ilustración de Javier Pérez

¿Por qué dejamos de dibujar?

No podemos hablar de un motivo único pero sí podemos apuntar algunos factores que sin duda tienen influencia. En primer lugar, la escuela no se ha esforzado en potenciar la capacidad de representación gráfica. Como explica Howard Gardner cuando se refiere a la teoría de las inteligencias múltiples, la educación tradicional se ha centrado en el desarrollo las inteligencias lingüístico-verbal y lógico-matemática relegando a un segundo plano todas las demás, entre ellas la inteligencia espacial dentro de la cual se incluye la capacidad de percepción y representación visual.

Por otro lado, el dibujo se ha asociado históricamente al arte y a la estética ignorando todas sus demás aplicaciones que no tienen una pretensión estrictamente artística. Esto condiciona nuestra manera de mirar nuestros propios dibujos y los que nos rodean, calificándolos de “buenos o malos” en base a cánones estéticos académicos como la proporción, el naturalismo, la composición o el equilibrio cromático. Así, a excepción de aquellos cuya manera de dibujar encaja con este canon o quienes poseen una vocación impermeable a toda crítica, la mayoría acabamos concluyendo que “no sabemos dibujar” o “no se nos da bien” y abandonamos la práctica.

¿Por qué debe preocuparnos?

También para esta pregunta hay múltiples respuestas. La primera, en la línea de lo apuntado más arriba, es que el dibujo no es exclusivamente una forma de arte. Ante todo es una herramienta comunicativa, un medio para resolver problemas, visualizar nuestras ideas, analizarlas, criticarlas, mejorarlas, crear ideas nuevas y compartirlas con otros, no un fin. Cuando observamos algo con el propósito de dibujarlo, nuestra mirada es mucho más profunda; comprendemos el funcionamiento de las cosas y proyectamos nuestro pensamiento sobre el papel. El dibujo crea la necesidad de estudiar y responder a los detalles, estimulando la imaginación y el pensamiento.

Durante siglos ha prevalecido la idea de que la imagen no es más que un complemento del texto. El mismísimo Platón era un claro opositor de la imagen y no dudaba en afirmar que el lenguaje verbal es el único vehículo de la inteligencia. Sin embargo, ahora sabemos que lo visual constituye un lenguaje por sí mismo. El lenguaje visual y el lenguaje verbal poseen cualidades y aplicaciones diferentes y el hecho de que puedan complementarse o que un mismo mensaje pueda comunicarse a través de ambos lenguajes no significa que puedan sustituirse. Para determinados mensajes el lenguaje visual es más claro, directo y rápido, como demuestra el boom de las infografías o algo tan común como las señales de tráfico.

El dibujo es la forma más sencilla y directa de construir mensajes visuales y expresarnos gráficamente. Si lo entendemos como una habilidad humana universal y lo equiparamos al lenguaje verbal, resulta evidente la incoherencia que supone que renunciemos a utilizarlo. Nadie deja de escribir porque tenga ‘mala letra’ o porque no sea un gran escritor. ¿Por qué aceptar que estos mismos motivos justifiquen el que dejemos de dibujar? Al fin y al cabo escribir y dibujar no son tan diferentes si consideramos que las letras son grafismos.

Por otro lado, en el mundo actual el desarrollo de nuestras facultades para leer, interpretar de forma crítica y construir mensajes visuales es especialmente importante ya que vivimos inmersos en una cultura dominada por la imagen. Alrededor del 80% de la información que recibimos nos llega a través del sentido de la vista y el lenguaje visual hace que un mensaje sea más atractivo, más accesible a la comprensión, más persuasivo y más fácil de recordar. Vivimos bajo el estímulo permanente de imágenes que nos llegan a través de los medios y canales de comunicación. Este bombardeo continuo de información en forma de imágenes ha hecho que aprendamos de forma autodidacta a leerlas, pero sólo de forma superficial. Por ejemplo, sabemos leer en una imagen publicitaria lo que su creador quiere transmitirnos -las cualidades del producto que nos harán desearlo- pero no somos capaces de interpretar de forma crítica la imagen publicitaria y descifrar qué ideas subliminales nos está trasladando -como estereotipos de género que consolida- o a qué estrategias puede estar recurriendo para manipularnos. La alfabetización visual, entendida como capacidad para producir y leer imágenes, debe ocupar una posición primordial entre las habilidades que ayuda a desarrollar la educación artística.

¿Cómo podemos recuperar la práctica del dibujo y mejorar nuestras competencias en el lenguaje visual?

Es sencillamente una cuestión de práctica pero no es fácil ponerse directamente a dibujar por el placer de hacerlo, lo cual nos llevaría de nuevo al terreno del arte. Si lo que queremos es que nuestros alumnos descubran el potencial del dibujo como herramienta y proceso lo lógico es proponerles actividades en las que pongan en práctica precisamente esto. Estos son algunos ejemplos:

– El bloc de dibujo: Ésta no es una actividad en sí misma sino el “contenedor” de todas las demás. Se trata de que cada alumno elija un bloc de dibujo – escogiendo cuidadosamente el formato, tipo de papel y encuadernado que le invite a dibujar – para realizar en él todos sus dibujos. El objetivo es que lo llevemos siempre encima y aprovechemos cualquier momento para dibujar. La única regla es no arrancar ninguna hoja ni borrar ningún dibujo. Mirad cómo hacía la lista de la compra Miguel Ángel.

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La lista de la compra de Miguel Ángel en 1518

– Test de creatividad: Algunos tests de creatividad como el de la imagen no sólo sirven para medir nuestra imaginación sino también para practicar el dibujo. Partiendo de una forma geométrica podemos hacer infinidad de dibujos cuya finalidad no es colgar de las paredes de ningún museo sino visualizar una idea de forma clara y comprensible para cualquiera.

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Test de creatividad

El fin último de todas estas actividades es que los alumnos pierdan el miedo a expresarse gráficamente y adquieran progresivamente mayor confianza y destreza para plasmar sus ideas visualmente sobre el papel hasta incorporar la práctica del dibujo como un medio más de expresión útil en todos los ámbitos de su vida personal, académica y profesional y en MIA, Mi Agenda Infantil, apostamos por ello.

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Ilustración de Javier Pérez

La creatividad es la inteligencia divirtiéndose

A. Einstein

¿CÓMO ENCUENTRA UN NIÑO LA FELICIDAD?

Cielo, te vas haciendo mayor. Y yo quiero enseñarte a ser persona, quiero enseñarte bien, quiero enseñarte felicidad. Quiero que entiendas, que lo personal va antes que lo material, que lo importante eres tú, soy yo, somos nosotros, y que las cosas, pueden hacer falta, o no, pero nunca te podrán dar la felicidad. Eso… lo tienes que encontrar dentro de ti, y yo te enseñaré cómo buscarlo.

 

Quizás hoy no lo entiendas, ni tampoco mañana, pero te esperaré. Te esperaré, y lo hablaremos en unos años, y aunque yo ya sé la respuesta, tú aún no la sabes, y es bonito que la encuentres.

 

Cada día, me comprometo a regalarte mi tiempo, mi pensamiento, mi sonrisa, mi cariño, mi corazón, mi dulzura, mi paciencia, y mi admiración. Me comprometo a enseñarte, que se puede sonreír saltando piedras, que se puede sorprender viendo flores de colores, que se puede sentir la tranquilidad más absoluta cerrando los ojos y escuchando el sonido de los pájaros que cantan, del agua que corre y del viento que sopla.

 

Me comprometo a enseñarte que no siempre hace falta hablar para entender, que se puede ver, oler, tocar, escuchar y transmitir. Me comprometo a enseñarte que se puede correr en la arena, y disfrutar, y liberarte; que se puede trepar a un árbol y sentir que eres capaz de mucho más; que se puede bailar, cantar, dibujar, bromear, incluso llorar; y que se puede estar sólo sintiéndote acompañado, y estar acompañado, sintiéndote sólo, y cómo los recursos naturales, pueden ser tus recursos.

 

Me comprometo a enseñarte lo que es tumbarte bajo la lluvia, a mostrarte que la felicidad se toca siendo niño, y a recordarte todas las cosas que hemos ido haciendo juntos, porque haberte acompañado mientras descubres todas esas sensaciones… quizás hoy no te lo parezca, pero… es el mayor regalo que te puedo dar, que lleva mi nombre, y que te dará la capacidad de ser feliz por dentro… y por fuera.

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Tienes que disfrutar de ese día que repentinamente se nubla y se pone a llover, tumbarte en el suelo con él y notar cómo caen las gotas en la cara, en la mano, en la ropa…y luego simplemente levantaros y mirar la marca de tu cuerpo junto al suyo en el suelo.

 

Tienes que disfrutar de ese momento en el que se le cae el bocadillo de las manos, y simplemente pararte con él, y observar cómo los pájaros se acercan a picotear. Tienes que aprovechar cada adversidad, porque de cada contratiempo nace una oportunidad de disfrutar, una ocasión única de tener momentos felices, porque muchos momentos felices, hacen vidas felices, y ese será el mejor regalo que le puedas dar.

 

LA FELICIDAD ESTÁ EN UNO MISMO.

¿LE ENSEÑAS A BUSCARLA?

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